Proceso psicoanalítico del humor político
El inconsciente es una instancia a la que la conciencia no tiene acceso. Siendo parte del mundo interior del sujeto no puede ser dominado por su pensamiento. El chiste –como el sueño- es la vía con la que el inconsciente se desahoga.
Freud explica el proceso humorístico como el producto de un ahorro del despliegue afectivo. El receptor capta una trama que podría concluir en una situación emocionalmente dañina, pero que en lugar de ello concluye con un absurdo. Surge entonces, para él, un alivio porque se ahorra sentimientos dolorosos, este ahorro produce el placer expresado en el humor o en el ánimo de satisfacción que se siente.
El Super- yo (amo moral de la conciencia) trata de consolar al Yo (nivel racional de la personalidad) mediante el humor. Al bromear sobre sí mismo, el individuo se protege de un dolor latente o crónico anticipándose a la vivencia de una crisis.
En el humor político, más que contraste de situaciones, hay una tendencia de reír sobre uno mismo. El humor político peruano es directo, crudamente realista y desgarrado. Lo que muestra que a mayor nivel de crisis, la burla anticipada sobre nosotros mismos se hace necesaria también a nivel de sociedad. Podríamos decir, entonces, que los humoristas políticos juegan un papel de Super-yo y que el humor en los medios masivos desahoga, de alguna manera, nuestro inconsciente colectivo.
